Editorial: La política moralmente correcta Imprimir
Domingo, 23 de Noviembre de 2014 08:51

Los políticos cuando son elegidos en un sistema democrático como el nuestro, no obtienen una patente de corso para hacer lo que quieran, sino que tienen que respetar el marco legal y el ético o moral. No vale cualquier forma de actuar. Hay que actuar para lograr lo que es justo y aunque ese concepto puede tener una variación razonable según las ideologías, tiene los límites de las normas éticas que imperan en una sociedad como la nuestra.

 

 

 

En este sentido tenemos que analizar la forma política de actuar del concejal Salido, en efecto es cuestionable que este Sr. respete cualquier norma ética o moral. En primer lugar su interés político no es el bien común, sino que éste sirve de camuflaje de su interés familiar. El nepotismo llevado a los extremos en que lo practica el Sr. Salido es una forma de corrupción. Tener como funcionarios de confianza a una hermana, al cuñado y a su hermano, sobrepasa claramente los límites del apego familiar. Perjudicar a otros miembros de su partido, que le fueron leales, despidiéndolos para garantizar unos elevados ingresos familiares, como hizo recientemente, revela un egoísmo bárbaro y un desprecio hacia las personas que en su momento dieron sus esfuerzos por su opción política, trabajaron en las campañas y le buscaron apoyos.

 

Además su origen está no en la colaboración sino en el conflicto. Fue llevado a la política por al Sr. Moleón, hombre conocido en la ciudad y empresario de éxito para quién Salido prestaba servicios. Moléon perdió su escaño tras ser abandonado por Salido, a quién había rescatado de su trabajo en las calles para darle un puesto público, financiando gastos electorales y asumiendo riesgos. Nada de esto valoró Salido, que en una maniobra de hechos consumados se quedó con todo el partido de Moleón, quién dignamente abandonó la política.

 

Después tuvo un conflicto con otra familiar suya que estaba de concejal y este conflicto, basado, según ella siempre dijo, en el conocimiento de hechos que realizaba el Sr. Salido, propició una moción de censura, en la que el Sr. Salido hizo el falso papel de víctima. Y digo falso porque tras volver al gobierno, cambió de bando como quién cambia de zapatos y lo que antes eran insultos hacia la concejala que apoyo la moción, se tornaron en alabanzas para hacer lo mismo. Otra vez el oportunismo táctico como meta y los hechos consumados como mecanismo de acción política.

 

Es tan especialista en pedir información a los demás concejales como en negarla a cualquiera que se la pide. Es constante la presión de toda la oposición por obtener la mínima información de las delegaciones que controla.

Y su norma ética principal es aplicar a los demás acusaciones de prácticas irregulares mientras el las realiza como norma habitual, por si o a través de otros. Así es posible que nombre a un gerente del Puerto Deportivo que se hace pasar por abogado sin serlo, incluso en salas de justicia, y por eso ha sido condenado. Y Salido pretendió evitar el cese del convicto.

 

Es evidente que una persona así no sigue las mínimas normas morales para estar en política.

 

Y sus constantes cambios y sus acusaciones por conductas que él mismo realiza terminan con su propia credibilidad.

 

Esperemos que las próximas elecciones terminen con esta Sociedad Limitada que ha influído tanto el la política local desde 2007.

 

Escrito por Editorial   
 

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