La farsa continúa - Publicado en www.masbenalmadena.com PDF Imprimir E-mail
Viernes, 05 de Septiembre de 2014 15:41

A pesar de que el Comedor Social se gastó más de 33.000 euros en dos años en pagar a voluntarios, Salido no explica nada y en su enésimo ejercicio de escapismo político arremete contra el PSOE. Lo de Benalmádena en esta legislatura para olvidar, será algún día digno de estudio por ejemplificar el modo en que los que mandan se cachondean del hombre de la calle, al que toman por tonto y que tiene lo que se merece visto que o bien todo le resbala o, de una manera u otra, estaba en el ajo, porque si no, no se explica tanta complacencia indiferente.

 

 

 

 

 

Tras haber estado bien escondidito desde la publicación del controvertido informe de Intervención Municipal sobre las presuntas irregularidades contables del Comedor Social, el concejal Salido regresa de sus vacaciones en el bonito municipio granadino de La Herradura, donde, por cierto hay un espléndido hotel de la cadena Best (en alguna ocasión colaboradora de la concejalía que dirige) se sube a la palestra y, lejos de explicar nada de nada, lejos de entonar un tibio “mea culpa”, de decir que se equivocó confiando en las personas que dirigían ese negociado para pobres puesto en marcha a mayor gloria suya, de pedir algo parecido a una disculpa, en el colmo de su medicamentosa soberbia, simplemente arremete contra el PSOE diciendo que enchufó a no sé quién, justo un día antes de no sé cuando. Eso es transparencia y lo demás, tonterías.

 

 

Vamos, que en un nuevo ejercicio de escapismo político que roza lo patético, toda vez que en Benalmádena al señor Salido no se lo cree ya ni su tía, ese panfletillo que nos ha tocado en suerte y que sin ser de su propiedad no hace otra cosa que no sea dedicarse en cuerpo y alma a glosar la vida y milagros del supremo apóstol de los descamisados, sale por peteneras y nos cuenta, en dirección supersónica hacia los cerros de Úbeda, que el Partido Socialista Obrero Español de Benalmádena es la casa de la familia Monster y el concejal Villazón, poco menos que Frankenstein. La pregunta es: ¿Tienen espejos en UCB?

 

 

Abonado a esta estrategia de distracción que parte de la idea de que la mejor defensa es un buen ataque, el edil monta una ofensiva chorra en plan “blitzkrieg” pollo sin cabeza y elude de paso tener que tomarse la molestia de explicar, entre otras muchas cosas, cómo es posible que alrededor de una docena de voluntarios del Comedor Social, según el informe de intervención, cobraran en dos años en torno a 33.000 euros, una explicación que es imprescindible escuchar toda vez que según el diccionario de la Real Academia Española voluntario es, en una de sus acepciones, aquel que “se presta a hacer un servicio por propia voluntad sin esperar contraprestación alguna” y visto que algún “voluntario” ha habido aquí que entre 2012 y 2013 se ha endiñado (siempre según el informe oficial) más de 8.000 euros con aquello de dar de comer a los pobres. Y vamos a hacerle un favor a alguien y nos vamos a ahorrar el nombre.

 

 

Pero claro. Ese abnegado concejal que vela por nuestro Bienestar Social fundamentalmente porque en ello le va el suyo y el de su dilatada y hacendosa familia, siempre puede decir que esas explicaciones no las tiene que dar él, sino los responsables del chiringuito con el que muchos ciudadanos de este pueblo han puesto a la venta su voto a cambio de una escudilla de macarrones de anteayer. Qué barato se vende uno cuando la necesidad aprieta, caramba. Qué pena de pueblo y qué pena de país esta España que tanto queremos y tanto nos duele, se mire por donde se mire.

 

 

Por eso sorprende (bueno no, a estas alturas ya no) que el concejal arremeta contra quienes han denunciado el chiringuito que medraba y medraba, fondos públicos por medio. Ese gran mascarón de proa suyo que era el dichoso Comedor Social, rompehielos dorado de sus aspiraciones políticas, que debería haberse convertido en una pesadilla si el concejal tuviera conciencia, algo que no consta a día de hoy.

 

 

Y aunque no sorprende ya a nadie, si produce un hondo desconcierto su modo de obrar, porque lo lógico en un pueblo normal en un país normal sería que él mismo, en su condición de concejal que ha aprobado unas subvenciones que rondan el cuarto de millón de euros y que ahora están en el limbo, abanderara más que nadie un esfuerzo por aclarar las oscuras cuentas en vez de actuar, como definió el mismo interventor municipal con precisión quirúrgica, de manera “incongruente” con su cargo, es decir, dando la cara por los presuntos (insistimos) presuntos defraudadores. De lo que se deduce que, si no actúa de ese modo, no es sino porque comedor y concejal bien podrían ser una y la misma cosa, de modo que el edil no va a arremeter contra unos intereses que le son tan cercanos que casi son los suyos. No se va a hacer el Hara Kiri porque sí.

 

 

Grave es que se hayan perdido más de 200.000 euros en el Comedor Social y grave es que el concejal que debería desvelarse por que se aclarara cuanto antes su paradero no haya tenido ni la menor intención de ponerse manos a la obra en ningún momento, pero tan grave o más, es que la alcaldesa no haya depurado responsabilidad alguna, lo que demuestra que la política en Benalmádena tiene mucho de paripé, de gesto para la galería, de juego de máscaras, de carnaval, en su peor sentido. De pura farsa tramposa que nos tiene ya aburridos, saturados, asqueados.

 

 

Escrito por Mas Benalmádena - MCC   
 

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